El Dr. Daiter llegó a nuestro hospital en 1977. Como jefe de anestesia, supervisé o administré personalmente muchos casos suyos. Me di cuenta que era un médico bondadoso, afectuoso y tratable. Estaba muy bien informado y actualizado en su campo. De hecho, he encontrado pocos médicos en mis 38 años de práctica, más compasivos que él. También tenía una facilidad personal excepcional para la comunicación, e interactuaba bien con otros médicos, enfermeras y personal paramédico.
La infertilidad es un padecimiento que torna a muchas mujeres ansiosas, frustradas y decepcionadas. La confianza y suaves maneras del Dr. Daiter les restablece la confianza, y cuando logra que conciban con éxito, comparte la alegría de la familia. Es obvio que tanto su personal como sus pacientes lo quieren y respetan.